inocencia

Los adultos confabulamos para proteger la inocencia de los niños, que no es más que su ignorancia del obscuro secreto.

La siniestra y desoladora realidad, que nuestro destino son la enfermedad, el dolor, la soledad y la muerte.

Los sueños lenta pero inexorablemente se convierten en pesadillas cuyo único escape es el despertar.