Infierno

Soy un hombre negro en una bodega abandonada, estoy atado a una silla y no puedo moverme. Tengo una capucha sobre mi cabeza y espero a mi verdugo. Me está dejando recuperar.

En cada sesión me golpea, luego procede a cortar uno de mis dedos. El dolor es insoportable pero el horror y la expectativa de su regreso son aún peores.

Me veo sin piernas, arrastrándose por el suelo usando mis brazos, tan sólo me quedan un par de dedos. En algún momento mis brazos llegan hasta mis codos y tengo un sólo ojo. Muero y vivo todas las muertes posibles.

"Despierto" y estoy en el infierno. Hay miles de personas viviendo toda posible muerte, yo soy uno de los pocos que pueden deambular libremente.

Veo un espacio abierto con multitudes orando. Hay una interminable fila de gente encapuchada con las manos atadas tras sus espaldas. Uno de ellos usa la capucha que yo solía usar. Cuando trato de hablar con él, un ser se acerca e intenta intimidarme, pero no hay miedo en mí pues ya he vivido todo el miedo. Amenaza con castigarme, pero tambien he agotado el dolor. Es impotente ante mi, por eso soy uno de los pocos que pueden deambular por ahí.

He encarnado todo el sufrimiento en el mundo, todos los desmembramientos, todas las torturas. Soy toda víctima y cada verdugo.

Me veo como un hombre rico, tengo esclavos que castigo y hago sufrir. Tengo un hijo, al que también golpeo, veo en sus ojos cómo está siendo transformado, cómo se está volviendo frío y despiadado como yo. Soy mi padre y soy ese niño. Entiendo la raíz de la inhumanidad y de todas las guerras, la eterna cadena de resentimiento, odio, sadismo y revancha.

Tanto sufrimiento en vano, un mar de tristeza sin fin.